martes, 4 de febrero de 2014

La mejor novela negra está en la televisión.

Ese es el título de la mesa redonda que se ha realizado esta mañana en la Facultat de Comunicació Blanquerna de la Universidad Ramon Llull, en Barcelona, con motivo de la novena edición de BCNegra, un encuentro multidisciplinar alrededor de la novela negra. Una mesa redonda moderada por Rafael Vallbona (professor de la propia universidad además de escritor, periodista y guionistas) y en que han participado Nacho Cabana (guionista de series como Policías, SMS, Compañeros o Médico de Familia), Marc Pastor (miembro de la policía científica de los Mossos d'Esquadra y escritor), Toni de la Torre (crítico de series en sus blogs "Sèries en blog" y "Blog de series" y colaborador en rádio y televisión) y Alberto Rey (crítico de series en su blog "Asesino en serie").

La charla conjunta ha sido muy entretenida y ha tratado sobre la influencia que el género negro ha tenido y está teniendo ahora mismo en el medio audiovisual televisivo, algo patente en series muy recientes.


Se ha empezado hablando del surgimiento de cada vez más propuestas de este género en la televisión, algo que está ocurriendo en una edad dorada para la ficción televisiva. El género negro está aprovechando las características de este formato para crear historias que atrapen al espectador. Esto contrasta con la escasez de historias de este tipo que aparecen en el otro formato audiovisual por excelencia: el cine. El principal motivo es el extenso metraje total que puede tener una serie, el cual hace que haya un mayor desarrollo de personajes y tramas. No es lo mismo contar una historia en 10 horas que en 2.

El género está teniendo especial importancia en televisión gracias a las series nórdicas que han aparecido casi de la nada para conquistar a espectadores y seriéfilos de todo el mundo. Forbrydelsen y Bron/Broen han sido las precursoras, a las que se le han ido uniendo sus respectivos remakesThe Killing y The Bridge/The Tunnel, y otras ficciones como la británica Broadchurch y la recientemente estrenada True Detective. En España ha destacado la propuesta de Punta Escarlata, maltratada por Cuatro y Telecinco.


Una de las principales características de estos productos es que se ciñen a la estructura de una novela negra y no dejan cabos sueltos. Se planea todo muy bien y se produce una elaboración cerrada, algo de lo que carecen otro tipo de series que estiran demasiado el chicle. Un ejemplo que se puede poner de esto es el formato propio de una antología que tiene True Detective, en que cada temporada tendrá unos protagonistas diferentes. Además, estas series, al igual que otras como The Wire, son de las que funcionan mejor cuando se consumen en 'binge-watching' (maratones) al ser una historia conjunta dividida en trozos por obligación del formato.

Con la propia True Detective y todas las adaptaciones que se están haciendo de series nórdicas en Norteamérica queda demostrado que allí el género negro tiene cierta importancia, algo que se explica por el tipo de sociedad. Estados Unidos es un país con un alto nivel de violencia debido a la política de armas que hay con la que mucha gente puede obtener fácilmente un arma. Así se construyen gran cantidad de historias negras, como las de venganza, las cuales se justifican muchísimo.


Con el género negro de los países nórdicos se muestra la típica sociedad superficial. Una sociedad en que todo parece muy bonito, muy tranquilo y la gente es muy amable y educada, pero que esconde mucha mierda que sale a relucir tanto en novelas como en series. De ahí que sea una de las principales cunas del género. Este tipo de historias usan el crimen para explicar la realidad y de hecho muchas veces se ha considerado la novela negra como una novela de crítica social

Estos son dos ejemplos, pero se han comentado más como las mafias italianas y el narcotráfico en Sudamérica, actuando como una especie de tópicos de la ficción negra ambientada en estos países e inspirada por la realidad criminal que sufren. 

Llegando a España, lo más cercano que podemos considerar es la banda terrorista ETA. A partir de ahí se ha llegado a la conclusión de que no aceptamos la realidad, nos falta una mirada autorreflexiva y preferimos algo con lo que nos sentimos identificados: gente que coge el bus y come jamón serrano. Nacho Cabana comenta que para escribir "Policías: En el corazón de la calle", intentaron no caer en este tipo de tópicos costumbristas del macho español. Además añade que es interesante el punto de vista de un policía ya que "su linea del bien y el mal es opinable". Como contraejemplo a lo anteriormente comentado pone el caso de "Los hombres de Paco".


Entre las ficciones españolas destaca el caso de Crematorio, el cual retrata los casos de corrupción urbanistica y política pero sin hacer referencia a partidos políticos (posible protección de la política). Falta transgresión y valentía, tanto en contenido como en formato. Fuera un poco del tema, destacan la valentía de Cuenta Atrás y Los Simuladores, ambas series de 45 minutos emitidas en Cuatro. La primera de ellas sufrió de un mal casting (Dani Martín) y la segunda del maltrato de la cadena, pero ambas son series que destacan por su duración diferente respecto los 75-90 minutos habituales en la ficción española. Una de las principales causas de este enblandecimiento de la ficción es la aparición de los anunciantes y sus posibles quejas de los contenidos. Destaca el caso de la transgresora Brigada Central, serie policiaca de 1989 con Imanol Árias haciendo de comisario gitano. Por último, de España se ha destacado en esta mesa redonda que las producciones pierden cierto realismo en los detalles, como la publicidad encubierta o lo impoluto de los decorados. 

Volviendo a género negro puro, Toni de la Torre desvía un poco el contexto de las historias, ya que no hace falta que muestren la realidad, si no que se puede utilizar el imaginario colectivo que tenemos de la sociedad y se puede crear un universo propio al tratarse de ficción. Eso sí, al crear un universo también hay que crear las reglas y no romperlas. La historia puede ser flexible dentro del universo pero tiene que ser coherente para poder creersela. Unos cuantos de ejemplos de este tipo de historias que inventan su universo son Luther, Hannibal (ambas con crímenes muy estilizados aunque coherentes en su universo) o Twin Peaks, que usa el imaginario de un pueblo tranquilo como plantilla de un universo mucho más complicado.


La clave en estas historias es vender bien el universo. En The Killing (remake) nos venden un Seattle que no se corresponde con la realidad ya que nos muestran la ciudad como un lugar donde el cielo siempre está encapotado, nunca sale el Sol y llueve con frecuencia. Sin embargo, con una buena fotografía y unos buenos exteriores crean un ambiente que dan credibilidad y vende a la perfección este universo. Otro ejemplo que da Alberto Rey es Scandal como vende un universo creíble de género negro travesti.

Dejando los universos y la sociedad a un lado, el último de los puntos de los que se ha hablado es de las adaptaciones de novelas negras con un gran éxito.

El principal problema de recepción de la adaptación de un trabajo literario de éxito es que cada lector tiene su visualización de una historia cuando la lee, por eso la visualización de la historia que hace la adaptación puede encajar con algunos y desagradar a otros. Por eso es más sencillo agradar con adaptaciones de libros que tengan un número menor de seguidores. O en todo caso, crear una visualización tan singular y especial que pueda convencer a la gran mayoría. El ejemplo que pone Alberto Rey es Hannibal, del cual ya teníamos la visualización de Anthony Hopkins pero él prefiere la de Mads Mikkelsen que aparece en la serie de la NBC. Esto en el caso de que la obra original no tenga referencia estética, ya que si tiene alguna ilustración, a la hora de hacer la adaptación solo hay que seguir la referencia estética para encajar con la gran mayoría de visualizaciones, algo que se ha hecho con Sherlock Holmes o la adaptación de El Señor de los Anillos. 


En definitiva, una mesa redonda que ha diseccionado el género negro en televisión, un género que a su vez disecciona la sociedad a través del crimen y expone aquello que está oculto debajo de la superficialidad. Además, esta charla colectiva ha servido, casi sin querer, para marcar algunos errores y deficiencias que nuestro país tiene a la hora hacer ficción. Tenemos mucho que aprender de los países nórdicos o los EEUU en cuanto a la ficción en general y sobretodo en cuanto a ficción negra en televisión.

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